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La depresión que se sienta frente al escritorio

  • Foto del escritor: Rinteli
    Rinteli
  • hace 6 días
  • 2 Min. de lectura

Por Recursos Humanos Rintel



Depresión



Cada mañana, la oficina se llena de sonidos conocidos… teclados, saludos automáticos, el café recién hecho. Entre escritorios alineados y pantallas encendidas, nadie parece notar que la depresión también tiene un lugar asignado. No lleva gafete, no pide permisos y casi nunca levanta la voz. Simplemente se sienta frente al escritorio y acompaña a alguien durante toda la jornada laboral.

 

Él o ella llega puntual. Cumple, responde correos, asiste a juntas; incluso sonríe cuando es necesario. Desde fuera, todo parece normal. Pero por dentro, cada tarea pesa el doble. No por falta de capacidad, sino porque levantarse cada día ya es un esfuerzo que no aparece en ningún indicador de desempeño.


En la oficina, la depresión suele confundirse con desinterés, bajo rendimiento o mala actitud. Pocos saben que detrás de una pantalla apagada unos segundos de más, hay una mente exhausta intentando no derrumbarse. Que detrás de una falta de concentración hay pensamientos que no dan tregua, y que detrás de un “estoy bien” hay, muchas veces, una batalla silenciosa.

 

La cultura laboral ha enseñado a ocultar el dolor. A trabajar aunque el ánimo esté roto, normalizar el cansancio emocional como si fuera parte del contrato. Pero la depresión no se cura con más pendientes ni con frases como “échale ganas”. Se agrava cuando se ignora y se vuelve peligrosa cuando se minimiza.

 

A veces, todo lo que una persona necesita en la oficina no es una solución inmediata, sino “humanidad”, un jefe que escuche sin juzgar, un compañero que pregunte con sinceridad, una empresa que entienda que la salud mental también impacta resultados. Porque nadie rinde bien cuando está sobreviviendo.

 

Hablar de depresión en el entorno laboral no es un signo de debilidad, es un acto de responsabilidad. Reconocerla no baja la productividad… la salva. Crear espacios seguros no es un lujo moderno, es una necesidad urgente.

 

Tal vez hoy, mientras lees esto, la depresión esté sentada frente a un escritorio cercano. Tal vez incluso sea el tuyo. Y si es así, recuerda algo importante: “no estás fallando como profesional por sentirte así, estás siendo humano” Y pedir ayuda, incluso en la oficina, puede ser el primer paso para volver a respirar.





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