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La búsqueda irreal de perfiles perfectos en el reclutamiento de personal

  • Foto del escritor: Rinteli
    Rinteli
  • hace 3 minutos
  • 3 Min. de lectura

Por Recursos Humanos Rintel



Reclutamiento de personal



En el mundo del reclutamiento de personal moderno existe una paradoja silenciosa: las empresas dicen buscar talento, pero muchas veces persiguen algo más cercano a la perfección que a la realidad humana. Vacantes interminables, procesos que no avanzan y candidatos descartados por detalles mínimos son síntomas de un fenómeno cada vez más común… la búsqueda irreal de perfiles perfectos.


El mito en el reclutamiento de personal del candidato ideal


Durante años, el reclutamiento se ha alimentado de descripciones de puesto que parecen listas de deseos imposibles. Se solicitan profesionales con amplia experiencia, dominio total de múltiples herramientas, habilidades técnicas avanzadas, liderazgo probado, inteligencia emocional impecable y, además… disponibilidad inmediata. Todo esto, muchas veces, por un salario que no refleja dichas exigencias.

 

Este enfoque parte de una idea equivocada, creer que existe un perfil que cubra el 100% de los requisitos desde el primer día. En la práctica, ese candidato ideal rara vez existe. Y cuando existe, normalmente no está buscando empleo, o tiene opciones mucho más atractivas.

 

Buscar perfiles perfectos no solo es poco realista, también es costoso. Las vacantes permanecen abiertas durante meses, los equipos operan con sobrecarga laboral y los costos de rotación aumentan. Además, se pierde talento valioso que podría desarrollarse con una correcta capacitación y acompañamiento.

 

Paradójicamente, muchas organizaciones prefieren seguir esperando al "candidato ideal" antes que apostar por alguien con alto potencial. Esta espera genera frustración tanto en reclutadores como en líderes de área, y deteriora la experiencia del candidato, quien percibe procesos largos, fríos y desconectados de la realidad.


Del filtro excesivo a la humanización del talento


El uso excesivo de filtros; ya sea en sistemas ATS o en criterios rígidos de selección, termina descartando talento real. Años exactos de experiencia, palabras clave específicas o trayectorias lineales se convierten en barreras que ignoran habilidades transferibles, aprendizaje autodidacta y capacidades de adaptación.

 

En un mercado laboral cambiante, donde muchas profesiones evolucionan rápidamente, aferrarse a perfiles rígidos es ignorar cómo hoy se construyen las carreras profesionales. El talento ya no siempre sigue caminos tradicionales, y eso no lo hace menos valioso.

 

Las empresas que están logrando mejores resultados en reclutamiento han cambiado el enfoque: “dejan de buscar perfección y comienzan a identificar potencial”. Evalúan la capacidad de aprendizaje, la actitud, la adaptabilidad y la alineación cultural, entendiendo que las habilidades técnicas pueden desarrollarse.

 

Contratar por potencial no significa bajar estándares, sino redefinirlos. Implica aceptar que el talento crece, se transforma y se fortalece con el entorno adecuado. Un colaborador que aprende rápido y se compromete puede aportar mucho más a largo plazo que alguien que solo cumple con una lista de requisitos.

 

Humanizar el reclutamiento implica reconocer que detrás de cada currículum hay una persona, no un producto terminado. Nadie es perfecto, pero muchos pueden ser extraordinarios si se les da la oportunidad.

 

La búsqueda irreal de perfiles perfectos no solo limita a las empresas, también desalienta a los candidatos y debilita a las organizaciones. Mientras se persigue a un perfil inexistente, el talento real (ese que podría aprender, adaptarse y crecer) queda fuera del proceso.

 

El verdadero riesgo no está en contratar a alguien que no lo sabe todo, sino en seguir esperando a alguien que no existe.





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